Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

martes, 2 de enero de 2018

Balance 2017. Y general.

1. Puedo hacer pocas cosas, y las que puedo hacer sirven de poco.
2. Aún así, hago poco. O hago lo que no tengo que hacer. Y lo hago a menudo mal o manifiestamente mejorable, como las fincas.
3. Lo anterior importa, en todo caso, también poco.
4. Dios me ama.
5. Dios ama a los que amo más que lo que yo puedo amarles. Él se encarga de ellos. También de mí aunque no me deje.

Doy vueltas, solo el 4 y 5 cuentan.


Más bajo, por favor

Hace unos tres años pensé que podría tener problemas de oído de tanto como me molestaba el ruido. Fui a hacerme unas pruebas y el resultado fue que oía perfectamente "como si tuviera Vd. mis años", me dijo la encargada de Gaes, una veinteañera muy simpática.

Me molesta cada vez más el ruido y el ruido hoy está en todas partes. Y eso que vivo en Ávila.

Desde aquel día en Gaes estoy leyendo sobre el silencio. Pero no me vale leer sólo, necesito practicarlo. Sería un buen propósito para este año, más espacios de silencio y también, y en todo, un tono más bajo.

Hablo demasiado alto. No son los otros los que lo hacen, es mi propia voz interior la que me molesta, un runruneo inaudible para otros pero constante. Pienso demasiado en alto. Creo que debería pensar en voz más baja. Y, probablemente, menos. Quizás no es pensar lo que hago.

Quiero acabar el libro del Cardenal Sarah.


martes, 5 de septiembre de 2017

Las rocas y los gamusinos (gallegos)

Dicen que el Pindo es un antiguo volcán.

En junio, un día en Boca do Río, con sus enormes rocas desperdigadas y limadas por el viento y las mareas, mandamos a las niñas a buscar gamusinos. No, no tenemos vergüenza.

-Son unos animalitos peludos y pequeños, en Galicia hay unos pelirrojos muy bonitos, a ver si los encontráis...

-¿Muerden?...

-No, qué va, solo se esconden, nos tienen miedo.

Les llegué a enseñar en el móvil una "foto" de un gamusino. Google tiene cosas como éstas.

Y así estuvieron un par de días muy entretenidas. Se subían a una roca y se hacían señas la una a la otra, "Aquí no hay nada", "Aquí oigo algo...".


Luego se lo dijimos y no nos guardaron rencor, son muy buenas. Nos reímos los cuatro.

Quiero tranquilizar mi conciencia con la idea de que así las vacunamos frente al campamento.

Qué bonita es la inocencia.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Entre susto o muerte prefiero muerte

Esta mañana proponía Guadalupe de la Vallina en twitter una encuesta: si todas las opciones fueran posibles ¿qué preferirías?:
a) Muerte indolora antes de los 80
b) No morir
c) Rejuvenecer+eutanasia
d) Reencarnación.

Sin tener que pensarlo he contestado. Creo que morir sin dolor y no demasiado tarde es una bendición. También lo es vivir un poco más sin demasiados achaques, pero las opciones eran las que eran.

La muerte ya pasados los 70 (uf, qué poquito me queda)  no me parece para nada una mala opción teniendo en cuenta que soy creyente. Y que no es una opción, es lo que nos toca.

También es posible que influya que mi familia es de Valladolid y pensamos mucho en la muerte. Mi marido me lo dice continuamente. Él es de Bilbao y los de Bilbao debe de ser que piensan menos en la muerte. También puede ser que pasados los 50 te van faltando muchas personas a las que quieres y echas de menos o, quizás, que veo cosas cada vez más feas, o es posible que ahora me fije más en ellas. Digo feas en el sentido estético y ético, van unidos.

Así que me siento cada vez más "fuera". Y por eso la opción de muerte me parece preferible a la del susto (que son el resto, de mucho susto además).

He pasado de ser una optimista moderada -optimista consciente-  a ser una pesimista (también moderada) con esperanza. Creo que se puede ser pesimista a corto plazo o en lo terreno, pero tener esperanza en el sentido cristiano del término. Me gustaría ser además una pesimista alegre, no ser aguafiestas o cenizo. Menos mal que tengo a mi marido cerca. Él dice que me falta sentido del humor y tiene razón. El sentido del humor tiene que ver con esto.

"El mundo te expulsa", decía una tía mía. Y es verdad que lo hace. Empiezas a creer menos en cosas que creías antes y a entender todavía menos, o mejor dicho, a darte cuenta que nunca has entendido casi nada. Laboralmente es un puñetero desastre: es complicado trabajar desde el descreimiento y el escepticismo creciente (que no el cinismo). Una entrevista de trabajo desde "el no me lo creo" (para empezar a una misma)  no se puede hacer, ni siquiera enviar un curriculo.

Te parecen una inmensa chorrada las tendencias o modas empresariales -o lo que sean- con nombres ingleses. Te sientes fuera y, lo que es peor, no te apetece siquiera estar dentro (in). Miras cada vez más desde la barrera con algo que se parece a la pereza. Porque te quedan los años y las fuerzas que te quedan y sabes que hay que elegir a qué dedicar los 20, 15 o quizás muchos menos años que tienes. Si hay que ir se va, pero ir para nada es tontería. Pues eso.

Eso sí, lo que te gusta, te gusta más: cocinar, por ejemplo (y comer, ay, y beber, uf), tus amigos, tu familia, que venga gente a casa, sacar adelante cosas concretas (que una niña sepa multiplicar, que una persona tenga su casa pagada este mes, que el cuadro quede colgado bien, etc.), los pájaros, la naturaleza, leer a gente que te interesa, aprender a dibujar, la fotografía... Últimamente me interesan hasta las abejas.

Sí, no son pocas cosas, pero no es ya "el mundo", es "tu mundo" para lo bueno y lo malo, más interior y menos externo pero, quizás, inevitablemente más pequeño. Puede ser que esto sea envejecer. O peor, envejecer malamente.

La idea de vivir eternamente me espanta, lo digo con franqueza. Y de hecho, lo del botox y estirarse  me recuerda a las vampiras. Tener 70 y parecer 40, uf, qué miedo. Y sobre todo: me parece durísimo ir viendo cómo tus amigos y familiares mueren, entender cada vez menos del mundo y, además, que te interese todavía menos.

Quita, quita, que diría mi amigo Carlos, donde esté una buena muerte en todos los sentidos que se quiten el resto de las opciones que son, de verdad, para dar mucho más miedo.